La responsabilidad profesional es un capítulo de la responsabilidad civil porque los hechos que provocan el daño resarcible derivan de la actividad propia de una profesión u oficio, ejercida en forma liberal o en relación de dependencia.

En la doctrina nacional, el Dr. ORDOQUI CASTILLA dedicó uno de sus libros al análisis de la responsabilidad civil en el ejercicio de las profesiones de médico, abogado, escribano, arquitecto y contador, sin perjuicio de su alcance a otras profesiones y oficios como la de odontólogo, ingeniero, técnico prevencionista, etc.

También podemos ubicar este tipo de responsabilidad dentro del llamado “derecho de daños” que es una respuesta ante la revolución industrial y tecnológica  frente a las nuevas fuentes de infortunio.

En este sentido se considera daño el detrimento, menoscabo o perjuicio que sufre una persona como consecuencia de la acción u omisión de otra, que afecta sus bienes, derechos, intereses, calidad de vida, expectativas o chances de un resultado mejor.